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¿Auditoria del 2015 al 2018 para qué? ¿Para eso?

  • Foto del escritor: Carmen de Burgos
    Carmen de Burgos
  • 30 nov 2020
  • 4 min de lectura

¿Sirve de algo escrutar las cuentas en ese periodo, si el problema es mucho anterior?

La mayoría de partidos políticos que se presentaron a las últimas elecciones municipales en Ocaña, llevaban en sus programas, realizar una auditoría, a fin de aclarar la cantidad real de la deuda municipal estimada a día de hoy en treinta millones de euros y a donde había ido ese dinero. Y hasta ahí todo bien.


La cuestión es que en Ocaña, los de toda la vida, los nacidos y criados aquí, los que nos hemos comido una palmera del Cepao en la Plaza, los que nos hemos pasado muchas noches bebiendo zurra y escuchando a los mayos cantando a Nuestra Señora, los que en San Isidro hemos competido con los tractores en la Cuesta Botones, sabemos quién ha generado la trampa y algunos en voz baja se atreven a contar donde están los cuartos. En el campo de golf está claro que no están esos cuartos, Ocaña no tiene campo de golf, ni en el tranvía que va del paseo a la estación, ni en el pabellón de congresos, ni en la remodelación del parque de los famosos pavos, ni en el asfaltado de sus calles, ni en la remodelación de aceras, ni en el servicio de basuras y limpieza (que entre lo que ensuciamos y lo que no se limpia así está todo), ni en la estación de cercanías a Madrid, y mucho menos en el megapolígono industrial.


Por otro lado, cuando al actual equipo de gobierno le llega alguna sentencia o requerimiento nos enteramos que el Ayuntamiento no pagaba a la empresa suministradora de la luz, ni la de recogida de basuras, o que no se habían pagado todo tipo de obras. Así que la pregunta que nos hacemos algunos es ¿Qué pasó en 2012 para que la deuda se saliera de madre? Pues parece ser que en 2012 el Gobierno de España aprobaba la Ley de pago a proveedores de las Haciendas Locales y por ello tuvieron que aflorar la ingente cantidad de facturas que se encontraban sin pagar por parte del anterior equipo de gobierno del consistorio y que algunos de ellos, no pudieron volver a presentarse, al haber sido inhabilitados para cargo público.


La segunda pregunta es ¿Por qué la sucesora al frente del Ayuntamiento no aireo y denunció donde fuera necesario dicha forma de manejar las cuentas? ¿Por complicidad? ¿Por miedo a las consecuencias? Mucho se habla al respecto y son muchas y muy diversas las opiniones. Pero eso, son opiniones. Hubiese sido mejor explicarlo delante de la autoridad competente como sería en este caso un juez, para que los dimes y diretes fueran hechos probados o no y a lo mejor hace tiempo que en lugar de huir hacia adelante, se hubieran puesto más enérgicamente a reducir esa deuda.


Porque lo que pocos ciudadanos saben, es que el Ayuntamiento dejo de ingresar por impuestos, tasas, licencias y sobre todo licencias de obras (del ladrillo) porque no las reclamó. Y la tercera pregunta es ¿Por qué un ayuntamiento deja de cobrar sus deudas? (en el año 2009 había más de 3,5 millones de euros pendientes de cobro y que prescribían a los cuatro años si no se reclamaban). Y no se reclamaron. El informe de Intervención del Ayuntamiento de Ocaña recoge que el Ayuntamiento tenía facturas pendientes de pago a proveedores por importe de 10.173.999,95 prácticamente casi el total de la deuda. Y la estimación que se hizo en su momento suponía tener que hacer frente a 3.208.400 € en concepto de intereses.


Así que la cuarta pregunta es ¿Por qué un Ayuntamiento que tiene tantas deudas no se afana en cobrar lo que por ley tiene derecho a recaudar? Y todas las respuestas que usted se pueda imaginar por muy ilícitas y vergonzosas que le parezcan, quizás se acerquen algo a la triste realidad ¿Incompetencia?, ¿Tráfico de influencias?, ¿favores prestados?, ¿o lo normal en aquellos años, los chanchullos del ladrillazo? Lo dejo a la discreción del lector.


Lo único cierto es que aquellas deudas de la administración local estaban ahogando a las empresas que se encontraban en una situación crítica por culpa del despilfarro y la mala gestión económica del anterior alcalde. Así que la puesta en marcha de aquel plan de pagos a proveedores suponía un balón de oxigeno para las empresas que pudieran disponer de liquidez y se acabara con aquella situación tan injusta como es que no percibas tu pago por el trabajo realizado.


Ahora bien, se da la extraña circunstancia en la política local, que menos el PSOE y Recuperemos Ocaña (que en la actualidad no tiene representación municipal), el resto de los tres partidos del actual arco político, todos estaban de alguna forma u otra presentes en la nefasta actuación a la que nos referimos. Así que el único que en principio estaría dispuesto a que la auditoria fuera de verdad y no una burla a todos los ciudadanos de Ocaña, está siendo rehén de los demás partidos políticos. Hay que recordar que en su momento el PSOE fue el partido que se atrevió a denunciar hasta donde sabía, a aquellos que luego fueron inhabilitados.


Y es que en lo que se refiere a la auditoria de las cuentas municipales, es como si aparece alguien en urgencias con veinte puñaladas y la policía lo único que quiere saber es si la victima llego en su coche o en un taxi. Todos pensaríamos que lo lógico sería investigar quien le dio las veinte puñaladas. Y las últimas preguntas, si todo el mundo lo sabía ¿A dónde miraban los votantes en Ocaña? Si todo el mundo en voz baja te cuenta los desmanes, ¿Por qué los siguieron consintiendo? Seguramente la respuesta la sabría el profesor Stanley Milgram.


Por último creemos que para saber lo que pasó hay que auditar hasta llegar a los Reyes Católicos si fuera necesario, si así se aclara todo, sino no se podrán depurar las responsabilidades oportunas, ni sentar precedente para que no vuelva a suceder. La lástima es que la auditoria no la hiciera la Guardia Civil o la Fiscalía Anticorrupción. Porque no se puede haber dejado un Ayuntamiento erial y salirte de rositas. ¿Ustedes que piensan?


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